Hoy no quiero contaros nada de lo que sucede en el psiquiátrico, salvo que últimamente no tengo casi posibilidades de escribir, pues me están sometiendo a múltiples pruebas, y puede que en breves fechas, pase a un estado médico distinto, ya os diré algo cuando sea oficial…
Retomando el tono inicial, con esta entrada quiero recordar a aquellas personas que fueron víctimas del atentado terrorista más brutal sufrido en territorio español, hace hoy exactamente cinco años.
Pese a que es una fecha redonda para un aniversario, hoy la prensa nacional apenas hace algún comentario al mismo, salvo una pequeña reseña de EL PAIS, en donde las víctimas se quejan precisamente del olvido. El otro diario de mayor tirada nacional, EL MUNDO, si que habla del homenaje a las víctimas, pero para informar del desplante del PSOE en el acto oficial de hoy. Parece mentira, que tanto el partido en el gobierno de la nación (PSOE), como el partido líder de la oposición (PP), todavía intenten hacer un uso político de los distintos homenajes, y de las víctimas; me parece que es un fiel reflejo de la mierda de sociedad en la que vivimos.
Otro reflejo importante, es que este año hemos visto en televisión dos tele-films dedicados al golpe de estado del 23-F. Es normal que se emitieran y realizaran esas películas, porque este año se ha cumplido una fecha realmente redonda para celebrar “28 años”.
¿Por qué es tan importante celebrar los 28 años de un intento de golpe de estado, que por las circunstancias que fuesen no llegó a triunfar, y sin embargo, no se realiza ningún homenaje televisivo a las víctimas del mayor atentado de la historia en España?
Está bien claro que en la sociedad en la que vivimos actualmente no tiene tiempo para detenerse a recordar a los que ya no están entre nosotros, sea de la forma que sea en la que se han ido a mejor vida, posiblemente porque el tiempo no lo cura todo, pero ayuda mucho. Esto me ha recordado a Bécquer:
“Cerraron sus ojos
que aún tenía abiertos,
taparon su cara
con un blanco lienzo,
y unos sollozando,
otros en silencio,
de la triste alcoba
todos se salieron.
La luz que en un vaso
ardía en el suelo,
al muro arrojaba
la sombra del lecho;
y entre aquella sombra
veíase a intérvalos
dibujarse rígida
la forma del cuerpo.
Despertaba el día,
y, a su albor primero,
con sus mil ruidos
despertaba el pueblo.
Ante aquel contraste
de vida y misterio,
de luz y tinieblas,
yo pensé un momento:
?¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
*
De la casa, en hombros,
lleváronla al templo
y en una capilla
dejaron el féretro.
Allí rodearon
sus pálidos restos
de amarillas velas
y de paños negros.
Al dar de las Ánimas
el toque postrero,
acabó una vieja
sus últimos rezos,
cruzó la ancha nave,
las puertas gimieron,
y el santo recinto
quedóse desierto.
De un reloj se oía
compasado el péndulo,
y de algunos cirios
el chisporroteo.
Tan medroso y triste,
tan oscuro y yerto
todo se encontraba
que pensé un momento:
?¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
*
De la alta campana
la lengua de hierro
le dio volteando
su adiós lastimero.
El luto en las ropas,
amigos y deudos
cruzaron en fila
formando el cortejo.
Del último asilo,
oscuro y estrecho,
abrió la piqueta
el nicho a un extremo.
Allí la acostaron,
tapiáronle luego,
y con un saludo
despidióse el duelo.
La piqueta al hombro
el sepulturero,
cantando entre dientes,
se perdió a lo lejos.
La noche se entraba,
el sol se había puesto:
perdido en las sombras
yo pensé un momento:
?¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!
*
En las largas noches
del helado invierno,
cuando las maderas
crujir hace el viento
y azota los vidrios
el fuerte aguacero,
de la pobre niña
a veces me acuerdo.
Allí cae la lluvia
con un son eterno;
allí la combate
el soplo del cierzo.
Del húmedo muro
tendida en el hueco,
¡acaso de frío
se hielan sus huesos…!
* * *
¿Vuelve el polvo al polvo?
¿Vuela el alma al cielo?
¿Todo es sin espíritu,
podredumbre y cieno?
No sé; pero hay algo
que explicar no puedo,
algo que repugna
aunque es fuerza hacerlo,
el dejar tan tristes,
tan solos los muertos.”
Que pocas cosas quedan por inventar en lo que al pensamiento humano respecta.
P.D: Como esta vida se compone de vida y muerte, aprovecho para dar la enhorabuena desde aquí a mi prima por el alumbramiento de su primera hija. ¡Un beso Rebeca!
Que bonito, que acierto rescatar a Becquer, y que cierto lo solos que se quedan los muertos, y los vivos sin sus seres queridos, eso si los políticos, en manada y haciendo política, enterraron a las víctimas y las olvidaron, y a las otras víctimas, las que siguen vivas, casi, pero solo porque todavia votan.